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La historia de nuestro cole

Para conocer la historia de nuestro cole hemos tenido que hacer un poco de «investigación», ya que no encontramos información importante de manera sencilla. Quizás lo que más nos ha ayudado es hablar y escuchar a antiguos alumnos de nuestro centro a través de una red social. Igualmente, una de nuestras docentes que llegó aquí hace mucho tiempo nos ha dejado algunos de sus recuerdos (gracias seño Chari). Con todo esto os podemos contar lo siguiente;

El CEIP Alfonso de Orleans abrió sus puertas para el curso 1980/1981, tras haber sido utilizado como instituto mientras el IES Ruiz Gijón hacia obras de ampliación. Por aquel entonces el colegio no se utilizaba en su totalidad ya que apenas contaba con 50 alumnos. Por ello los primeros años solo había una clase de Educación Infantil de 5 años, 1º 2º y 3º estaban juntos, 4º y 5º también y 6º, 7º y 8º así que apenas se ocupaba la planta baja. En la planta alta al parecer se impartían algunas clases extraescolares, como la de inglés, que al no haber en aquellos años, se hacían con una seño particular (Mayte, recuerdan algunos alumnos).

El patio grande tenía dos alturas y estaba rodeado por una alambrada malísima que rompían las vacas que había en un campo colindante. La seño Chari recuerda que “estabas dando clase y se asomaba una vaca por la ventana”. ¡En el recreo jugaban a echar las vacas del patio!

En lo que hoy es Maruja de Quinta había un huerto escolar, dónde cada clase se encargaba de sembrar algo durante el curso.

Está claro que eran otros tiempos aquellos y por tanto una educación muy diferente. Para la entrada al cole tenían que formar filas, alineándose con sus brazos estirados, entraban con el sonido del silbato del director y una vez dentro lo primero que hacían era rezar. Algo que también se hacía los domingos cuando se daba misa en la iglesia improvisada en el salón de actos. Este espacio ha sido utilizado para multitud de actividades a lo largo de los años, e incluso durante el mismo período de tiempo, podía usarse como salón de actos, comedor, teatro o, como ya hemos comentado, iglesia.
Aunque se impartían clase de Matemáticas, Lengua, Educación Física, etc… también los niños cosían y hacían punto de cruz. Había extraescolares como marquetería, fotografía o incluso aerobic para las mamás.

Pero si de actividades divertidas tenemos que hablar hay que hacer especial mención a las clases de voley donde nuestro centro siempre tuvo equipos que destacaban (llegaron a ser Campeones de Andalucía), el grupo de teatro de títeres que ensayaba en nuestro cole y nos hacían a cambio actuaciones gratis, las gymkhanas que se hacían por toda la barriada o el gran evento de “Las 12 horas de futbito” que casi, por lo que leo, podía equipararse a las fiestas de fin de curso que se organizaban en el centro y que terminaron siendo la verbena de la barriada.

Tenemos que recordar que nuestro colegio también es conocido por “Los militares” por lo que no es de extrañar que al principio la mayoría de los alumnos eran hijos de militares y muy pocos venían del campo. Y que las excursiones las hacían en autobuses militares que ponía la base y eran gratis para nosotros. Los acompañaban dos soldados, uno en cada puerta, con sus armas reglamentarias.
Como colofón final me reservo la mención especial a las personas más recordadas y queridas de este centro por aquellos años, no me dejo atrás un lugar muy especial para todos los alumnos como fue el quiosco de Loli, la persona quizás más mencionada en esta investigación que junto con su marido Luis vivían en el cole como porteros. Aunque también han aparecido diversos nombres que os dejo a continuación, no os puedo asegurar que las asignaturas que impartían estén correctas, pero son las que me han ido mandado:

Don Claudio, primer director.
Alfonso, administración y secretaría.
Don Paco, sociales.
Señorita Charo, una de la primeras seños.
Don Manuel, matemáticas.
Señorita Filuca, educación física.
Señorita Paquita, religión.
Señorita Conchita, naturales.
Señorita Lourdes, religión.
Señorita Chari, señorita Pepi, señorita Ana, señorita Yaye…

Y así poco a poco el colegio fue creciendo, llegaron con el tiempo a tener una línea completa para cada curso y no ha parado hasta día de hoy donde contamos con dos líneas y todos los espacios del centro más que aprovechados.

Muchas gracias también a Inma y Tere por hacerme estas maravillosas fotos.

Ha sido (y aun está siendo) un placer leeros, colarme en vuestros recuerdos hasta casi poder vivirlos y descubrir los cambios que nuestro cole ha ido experimentando. Mil gracias a todos los que habéis participado porque al final esta historia la habéis escrito vosotros.
Yohanna Gelo (Yuurey)

"La investigación"

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